Viacrucis veracruzano
Por Jesús J. Castañeda Nevárez / jjcastaneda55@gmail.com

Tanto hace que no hay motivos de festejo popular en nuestro querido Veracruz; tanto tiempo que los temas trágicos se apoderaron de las charlas de café en una extraña mezcla de política y sangre, sangre y política, que poco a poco fueron minando la tradicional alegría jarocha veracruzana, hasta lograr que el saludo ya no sea efusivo y los buenos deseos hoy se conviertan en plegaria divina.

Nos hemos ido deslizando en una rampa interminable que inició de forma sutil y casi imperceptible hasta convertirse en un ciclón de acontecimientos que fluyen tan rápido que no nos dan oportunidad de analizarlos cuando ya apareció otro peor y peor y peor, sin que se vea el final de esa vorágine que pueda dar lugar a una situación de tranquilidad y paz.

Y pensar que el chirinato representó en su momento un gobierno criticado y hasta repudiado por algunos, pero que a su término dejó dinero en las arcas públicas para el inicio del gobierno alemanista; sin adeudos con proveedores y al corriente en el tema de pago a obras en proceso, con la garantía del pago total una vez concluídas.

Llegó un nuevo gobierno que apuntaba a ser semejante al de Gutiérrez Barrios en su duración (2 años), por la aspiración de MAV de ser invitado al gabinete de Labastida en la Secretaría de Turismo, cosa que no sucedió por culpa de Fox. Y como consecuencia de la derrota electoral a un sistema monárquico que mantuvo en “órden” a todos sus súbditos, una vez consumada la desaparición de su “Rey”, se declararon como los primeros independientes y posteriormente en Virreyes de su propio reino, comenzando la fiesta, los brindis, los excesos y la debacle.

Apareció el primer impuesto estatal que gravó el sólo hecho de existir una nómina, sin que necesariamente existiera relación con la productividad y rentabilidad. Algo así como un castigo por tener trabajadores en lugar de dar un estímulo a la formalización de empresas y al esfuerzo por la generación de empleos. El viacrucis en marcha.

Vino entonces la primera ocasión que hablamos de adquirir un préstamo por la cantidad de 3,500 millones de pesos, que en aquél entonces sonó a una cantidad exageradísima. Ingenuidad pura demostrada con la poca claridad del destino de ese préstamo, autorizado unos días antes de finalizado el sexenio, sin que nadie lo exigiera. Aunque algunos suponen que el dinero salió volando.

Llegaron después los huracanes bursatilizados; los nuevos préstamos, las reestructuraciones, etc., etc., y el dinero desapareció en las inundaciones sin que nadie pudiera hacer algo por detenerlo. Cosas de la naturaleza.

Hoy nadie se acuerda del susto por la primera deuda estatal, porque la discusión está en ver quién le atina al melate sobre el verdadero monto de la deuda, que se supone rebasa por mucho los 100 mil millones de pesos (no logro imaginarlos juntos).

Veracruz se transformó automáticamente en algo distinto; no hay gente en las calles y tampoco se vive la fiesta y alegría que antes era permanente. No se respira confianza ni seguridad y sí se percibe el temor y el miedo. El cariño fraternal entre los veracruzanos, expresado con una cálida mentada de madre ha sido reemplazado por una leve inclinación que hace las veces de saludo. El miedo ha alejado todas las muestras espontáneas del lenguaje veracruzano, para hacernos parecer como más civilizados. (tradúzcase en miedosos).

Ni la opresión que trajeron los españoles cuando la conquista logró apagar nuestro espíritu de fiesta como sí lo ha logrado el viacrucis que se ha prolongado por muchos años y que amenaza con extenderse por más de una generación.

La crisis económica nos ha hecho vivir entre la fantasía oficial de cifras alegres que endulzan el oído al ejecutivo, a una realidad muy distinta que aplasta el ánimo del pueblo hasta ahogarlo en sus propias lágrimas de desesperación. Ese es mi pienso.

Publicada en facebook: Fernando Batiza Ortiz

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No hay quinto malo?
Por Jesús J. Castañeda Nevárez / jjcastaneda55@gmail.com

En el tema de la comunicación siempre han existido formas breves de decir mucho, expresadas de forma sencilla por las generaciones pasadas y repetidas hoy en día por la chaviza de forma tan automática que se llega algunas veces a ignorar lo que se dice por querer aplicar lo que se cree que se dice. Pero aun así, los refranes, los dichos y los regionalismos ilustran de forma curiosa y hasta divertida, la habilidad popular para el uso del lenguaje.

Y es precisamente cuando quisiéramos decir mucho pero no hay como hacerlo, cuando somos salvados por la campana de los dichos y logramos salir airosos.

“Al buen entendedor, pocas palabras”, porque “no hay mal que dure cien años, ni enfermo que los resista” así que “al mal tiempo, buena cara”, un poco decepcionados porque nos damos cuenta de que “no todo lo que brilla es oro” y que “las palabras se las lleva el viento” a pesar de que en el ánimo del tendido había la esperanza de que “no hay quinto malo”.

Este último es un proverbio taurino que tiene origen en la época en las que en las corridas de toros no existía el sorteo, sino que era el ganadero quien reservaba el toro de mejores características y comportamiento para ser lidiado en el quinto lugar. Los 4 previos podían resultar buenos o no, pero la expectativa del 5º. era como para salvar la tarde y todos lo sabían, de lo contrario muchos habrían abandonado la plaza si el lote no satisfacía sus ansias taurinas.

La aplicación de éste refrán en lo cotidiano aplica en muchísimas cosas, como la grabación de un disco posterior a 4 que no tuvieron el éxito esperado; el quinto bebé; el quinto empleo; la quinta mudanza; el quinto noviazgo o el quinto matrimonio, etc., etc., con el común antecedente de no tan buenos resultados previos y con las altas expectativas de que no hay quinto malo.

Hasta Paquita la del Barrio tiene su canción: “Dicen que una no es ninguna, dos apenas empecé; la tercera me gustó y por eso me pasé. Dicen que no hay quinto malo y por suerte lo encontré . . .”

Para muchos “una no es ninguna, dos apenas es una” y luego “la tercera es la vencida” para rematar con que “no hay quinto malo”, lo que pareciera un proceso de resignación y hasta de conformismo que nos lleva a alentar la esperanza de que aun “cuando más negra esté la noche, pronto saldrá el sol”. Como una mala costumbre a vivir bocabajeados, subyugados, sometidos, humillados, escupidos y todavía nos venden la idea de que vamos bien y viene lo mejor.

Esos son los dichos surgidos de la sabiduría popular, con aplicación positiva o negativa según se quiera. Para muchos servirá de estímulo y para otros de sentencia. Algunos lo usarán como justificación del “ya merito” o el “ya ni modo” sin que desde el fondo de las neuronas surja un grito que despierte del letargo y empuje a nuestra raza de bronce a aspirar al oro.

Es por eso que muchos mexicanos se conforman con aparecer en las listas de beneficiarios de los programas asistenciales o formar parte de la nómina de cualquier dependencia en el más modesto de los espacios con tal de tener un sueldo asegurado. Y lamentablemente hay muchos que esperan ansiosos los procesos electorales para estirar la mano y recibir una pequeña caja con víveres que les borra de la memoria todas las injusticias pasadas, con la idea de que tal vez ahora si les haga justicia la revolución.

Afortunadamente no son todos. Existen muchos hombres y mujeres con esfuerzos de lucha y con genuina aspiración a la victoria; no importa que puedan acumular demasiadas derrotas, porque los hombres y mujeres de éxito no cuentan sus caídas, aprenden de ellas y aun cuando el camino al éxito está adoquinado de fracasos, quienes caminan sobre ellos es porque han sabido levantarse, sacudir el polvo, limpiar sus lágrimas y a seguir luchando.

Más vale tarde que nunca, pero no hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado, porque a toda capilla se le llega su fiesta y entonces si, ojo por ojo y diente por diente. Ese es mi pienso.

Publicada en facebook: Fernando Batiza Ortiz

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Tiempo de robos y de ladrones
Por Jesús J. Castañeda Nevárez / jjcastaneda55@gmail.com

Como han cambiado las cosas con eso de la modernidad. Ya no hay respeto por lo tradicional y todo responde a una inercia tecnológica que le quita lo emocionante y lo vuelve frío; aunque el efecto pudiera resultar en casi lo mismo.

Se acabó definitivamente el paseo en el parque en derredor del kiosco, los hombres circulando en un sentido y las mujeres en otro, como para tener oportunidad de verse, gustarse y conquistarse; al ofrecer una rosa y ser aceptada significaba el transitar el recorrido del parque en el mismo sentido y después, el robo del primer beso. Aplausos.

Las románticas serenatas, los poemas, las manos entrelazadas, las tardeadas, el ambiente de la refresquería y las breves caminatas de regreso a casa. Todo era parte de la forma de vida de un pasado todavía cercano y hoy reemplazado por los msn, whatsApp, twits, feis, etc., que de forma super breve, convierte el romanticismo en rápido y breve, para que también lo formal resulte breve.

Para la generación análoga esto es increíble, pero para la generación digital resulta muy normal. Pero como dice un dicho: “el que rápido responde, rápido acierta o rápido se equivoca”. El riesgo de ir demasiado rápido puede ocasionar un accidente y el alcance de los daños pueden ser fatal.

Rápido es el principio y velocidad es la razón de ser para la tecnología actual, que arrastra a la gente a pedir más, más, más velocidad, lo que deja sin posibilidad de análisis al usuario. Es la velocidad de un click lo que determina muchas cosas. La intención de casi todo es medida por un “like” y el ego de hoy es alimentado de esas muy breves respuestas que marcan el valor de tus publicaciones aunque no sean propias y sean robadas, porque hoy así es como todo sucede. Ni se piensa; sólo se hace. Dando un click y ya tomaste algo que pudiera no ser correcto; lo “compartes” sin rubor y otros siguen esa inercia de igual modo.

Pero así como unos roban también se exponen a que otros les roben su información, sus datos, sus fotos. El verbo que se conjuga es ese y se aplica en todas sus formas y tiempos. Quedando en las conciencias prácticamente derogado el 8avo mandamiento: No robarás.

Uno de los grandes riesgos de la tecnología es hoy el ROBO DE IDENTIDAD y la población entera está expuesta a que su identidad sea utilizada para cometer delitos, por los que pudiera resultar acusado por la autoridad y sentenciado a la reparación del daño además de purgar una sentencia privado de su libertad.

Todos estamos en la carretera de la información (web) de forma consciente o inconsciente; nuestros datos están siendo manejados por: el IFE, el IMSS, el ISSSTE, el Banco donde recibimos el pago de nómina, la tienda departamental que nos dio crédito, el Municipio en donde pagamos el agua y el predial,  etc., pero es el SAT quien nos lleva al límite del riesgo al intentar fiscalizar todo lo que hacemos.

Miles de contribuyentes están “subiendo” sus datos a la web al utilizar esos sitios para emitir sus facturas electrónicas CFDI, las Nóminas y la Contabilidad Electrónica; pero no sólo ellos se exponen, también exponen a sus clientes al “subir” sus datos fiscales a la web.

Esta semana la CONDUSEF lanzó una alerta a la población, ya que detectó la compra de 5 casas y 20 carros mediante el robo de identidad, agregando que éste delito se ha disparado en un 50% en el último año y la tendencia va en aumento cada día. Y si la población digital está en riesgo, los adultos análogos muchísimo más.

Los delincuentes modernos pueden robar mucho dinero con un solo “click” y el pueblo ni cuenta se ha dado porque está ocupado checando su feis o sus twits y haciendo sus facturas electrónicas CFDI en sitios web. El costo de la modernidad y la tecnología excesiva podría muy pronto tener un impacto brutal en una sociedad distraída justamente por la tecnología. Ese es mi pienso. 

Publicada en facebook: Fernando Batiza Ortiz

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Nuestra herencia
Por Jesús J. Castañeda Nevárez / jjcastaneda55@gmail.com

Una herencia tiene muchos aspectos confrontados entre lo justo o injusto; algunos herederos participaron activamente en la creación de la herencia y al final del día su parte está muy bien ganada; otros estuvieron conscientes de que alguien trabajaba duramente para labrar un patrimonio que seguramente en algún momento tendría que dejárselo a alguien más, así que se mantuvieron expectantes del momento para aparecer en escena y reclamar su parte; pero algunos simplemente reciben la sorpresa de que son herederos y ni idea tienen del qué o cómo y el porqué, hasta que van descubriendo lo que les llega por herencia. Ese es mi caso.

Hay muchos eventos que están borrados de mi mente o todavía no necesitan aparecer y permanecen ahí guardados. No hay un inicio claro o un punto de partida. Así que rescato lo primero que aparece en el centro del universo ubicado en Tuxpan, Ver., en la calle Fausto Vega Santander Número 43 interior 2, justamente en un humilde vecindario de casitas de madera, piso de ladrillo y techo de lámina, donde vivimos y crecimos 8 chamacos del mismo apellido, además de otras 10 o 15 familias, con una característica en común: las condiciones de pobreza y marginación no eran conscientes, simplemente porque ahí todos éramos felices.

El estudio y el trabajo diario como una forma de participación en la economía familiar eran temas normales, como también lo fue el juego de futbol en plena calle o en el “campito”, ubicado a la distancia de un silbido de mi mamá y que era rápidamente registrado por nuestros sensibles oídos tres segundos antes de emprender la carrera rumbo a nuestra casa, nuestro hogar, nuestro refugio, pero también nuestro centro como familia.

En ese pequeño espacio se construyó todo. Con una certeza absoluta del rol que cada uno tenía. Porque aún en la más desafortunada condición de salud de mi Padre, él era la cabeza de su familia y todos lo amamos y respetamos siempre. La figura que permaneció a su lado por más de 30 años, mi Madre, era como un gigantesco roble de frondosas ramas que nos sostuvieron, nos dieron alimento, sombra y cobijo, pero también disciplina; nos formó y nos enseñó la ruta del trabajo para alcanzar los resultados y conquistar las metas.

Nuestra rutina diaria no tenía nada de extraordinario; las carreras matutinas para ir a la escuela pendientes de la hora en la radio local que entre música huasteca daba la hora a su auditorio. El trabajo vespertino y los juegos callejeros completaban la jornada.  

Así eran todos los días, pero al llegar el domingo la nueva rutina tenía características de festividad y muy temprano la familia en pleno caminaba en orden por las calles que nos llevaban a la Iglesia. Un pequeño ejército de 8 cabecitas que eran contadas como pase de lista. Mientras la suma fuera 8 mi Madre estaba tranquila; el problema era cuando le faltaba o le sobraba alguno, porque entonces el pase de lista era por nombre para determinar quién faltaba.

Ahora comprendo muchas cosas inexplicables para ese entonces. Porque sin lugar a dudas mis padres amaban a Dios y le creyeron siempre. Cuando cantaban alabanzas a Dios no parecían ser los “desprotegidos” del vecindario interior 2, porque ellos reflejaron siempre la certeza de que Dios tenía todo bajo control y que a su tiempo las cosas serían transformadas en bendición.

Parece ahora muy lejano y a veces hasta inexistente nuestro tránsito por el parque o las calles tuxpeñas con una caja de chicles en la mano, que vendíamos a 20 centavos el paquetito; o empujando un carrito de paletas de hielo que casi igualaba nuestra estatura y por lo tanto teníamos que empujar entre dos; cuántas tareas, cuántos mandados, cuántos trabajos a tan escasa edad.

Pero mis padres tenían razón: Dios tenía todo en control y su compromiso de bendición a ellos y a su descendencia era firme.

Ni cuenta nos dimos cuándo y cómo llegó la bendición; lo cierto es que llegó esa herencia que ahora disfrutamos todos los hijos de Don Pilo y Doña Chelo. No fue en dinero o bienes, fue muchísimo mayor que todo eso: Un Dios amoroso y fiel que cumple su palabra. Un Dios que está pendiente de nuestras oraciones y responde. Un Dios que promete bendecir también a mi descendencia y que estoy seguro que lo hará. Eso sin duda es la mejor de las herencias.

Publicada en facebook: Fernando Batiza Ortiz

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El robo del siglo
Por Jesús J. Castañeda Nevárez / jjcastaneda55@gmail.com

The Bank Job, conocida en español como el Robo del siglo o el Gran Golpe, es una película basada en el robo de un banco en 1971 en la calle Baker Street en el centro de Londres. El dinero, documentos y objetos de valor de las cajas de seguridad nunca fueron recuperados. Los productores alegan que la historia no fue publicitada a causa de una solicitud del gobierno para proteger a un prominente miembro de la Familia Real Británica. (Wikipedia)

Pareciera que lo realizado en 1971 resultaría insuperable, porque a pesar de ser una película basada en hechos históricos, la trama es todo un reto para lograr el llamado robo del siglo.

Muchos años han pasado y el mundo entero ha cambiado dramáticamente; algunas cosas para bien y otras muchas para mal. La tecnología ha representado un factor que facilita la vida en todos los sentidos, desde el maravilloso invento del control remoto de la televisión que se convirtió en una extensión del brazo de los hombres, hasta el teléfono celular que también es una extensión del brazo de los adolescentes, jóvenes, maduros y viejos. El horno de microondas, el fax, las computadoras, la banca electrónica, el SAT y las disposiciones de la reforma hacendaria con su facturación, nómina y contabilidad electrónica más lo que sigue.

Y porqué encerrar en sólo un párrafo los enormes avances que la modernidad ha traído a la humanidad; y que hace el SAT metido en este asunto?

Simplemente porque ahora la tecnología y el SAT hacen muy fácil que se pueda lograr de forma masiva el robo del siglo.

Investigaciones realizadas en los Estados Unidos revelan que a 1 de cada 5 internautas les han robado información personal, datos bancarios, número de seguridad social, etc., también advirtieron sobre la intervención de hackers que robaron información sobre las tarjetas de 40 millones de clientes de las tiendas Target, mientras que la cadena de establecimientos Neiman Marcus reconoció un incidente similar con más de 1 millón de tarjetas.

Pero también la empresa de seguridad Trend Micro alertó que las apps que ofrecen la posibilidad de comprar desde el móvil son vulnerables al virus The Heartbleed Bug, así como las páginas web y las herramientas para navegadores móviles.

Más de 600 de los principales 10.000 sitios de internet, tomando como base el ránking de Alexa, son vulnerables al fallo de seguridad Heartbleed, según ha concluido una prueba llevada a cabo por el sistema de control colaborativo de revisión y desarrollo de software Github. En el momento del análisis, entre los afectados se encontraban sitios tan relevantes como Yahoo, Flickr, OkCupid, la revista Rolling Stone y el medio tecnológico Ars Technica, como lo explicó un analista de amenazas móviles de Trend Micro.

Trend Micro ha escaneado más de 390.000 aplicaciones de Google Play, y ha encontrado que alrededor de 1.300 aplicaciones pueden ser vulnerables. Entre ellas, hay 15 aplicaciones relacionadas con bancos, 39 con servicios de pago online y 10 están relacionadas con tiendas online. Asimismo, la compañía ha encontrado varias aplicaciones populares que muchos usuarios utilizan a diario, como aplicaciones de mensajería instantánea, de salud, de configuración de teclado y, lo que más preocupa, aplicaciones de pago por móvil.

El robo de datos y la venta de información supone uno de los negocios más rentables para el llamado cibercrimen. Muchos usuarios de internet no valoran sus datos personales y de forma ingenua o irresponsable los exponen abiertamente al utilizar sitios web para cumplir con las nuevas obligaciones impuestas por el SAT: Elaboración de Facturación, Nómina y Contabilidad Electrónica.

Ya empezaron a ocurrir los primeros reclamos por el robo de identidad y por el mal uso de los datos de miles de contribuyentes. El robo del siglo puede llegar muy pronto a millones de mexicanos que resulten defraudados porque ciber delincuentes lograron obtener su Firma Electrónica, su Certificado de Sello Digital y su Llave (clave de acceso).

La comodidad que nos proporciona la tecnología y que logra impactar en el ánimo de los usuarios con una sensación de modernidad como un status, también trae consigo un alto riesgo que puede representar la transferencia de nuestros ahorros a una cuenta ajena con sólo un “click” que nos traslada en un milisegundo a la total pobreza.

O el tener que enfrentar delitos fiscales que no cometimos y que nos pueden llevar a la prisión a no ser que paguemos todo el reclamo del SAT en impuestos, multas y actualizaciones, que necesariamente terminará con nuestro patrimonio obtenido con muchos años de trabajo. También con un “click”.

Odio decir se los dije, pero, se los dije hace 4 años que todo esto iba a suceder y no lo creyeron. Propusimos un proyecto para preparar principalmente a las micro y pequeñas empresas, pero nos hizo falta un apellido extranjero para haber logrado un poco de credibilidad. De todos modos lo hicimos y estamos ayudando a muchas empresas veracruzanas.

46 millones de contribuyentes registrados en el SAT que utilizan internet para sus trámites y cumplimiento de obligaciones están en riesgo de ser asaltados por ciber delincuentes y lamentablemente estamos indefensos. Porka miseria.

Publicada en facebook: NV Noticias

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